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Una serie de catastróficas desdichas de Natxo González (Real Valladolid 3 – Real Zaragoza 2)


El Real Zaragoza cerró 2017 con un partido que bien podría ser un reflejo de lo acontecido a lo largo del año. Esta derrota va a preceder dos semanas y media muy largas, y sin visos de ver la luz al final del túnel.

Valladolid. Estadio José Zorrilla. Minuto 7 de la primera mitad, y el marcador refleja un 2-0 a favor de los pucelanos. Natxo González, y con él todo el equipo y por supuesto la afición zaragocista, se están frotando los ojos, incapaces de creer que lo que está sucediendo es verdad. Tal vez ese es el problema. Pero no se puede hablar de accidente, ni siquiera aunque el segundo gol sea un rebote no intencionado sobre Míkel para acabar marcando en propia puerta. Porque ese 2-0 ha sido el resultado de una serie de decisiones que Natxo ha tomado antes de iniciarse el encuentro, y han determinado el resultado final.

Tras la alineación revolucionaria ante el Albacete, Natxo volvió a cambiar medio equipo titular. Y aunque algunas decisiones parecían naturales, como el regreso al doble pivote Zapater – Eguaras, otras no se entienden tanto. Porque, a día de hoy, ¿en qué mejora Benito a Delmás? ¿Y Ángel a Lasure? La primera pregunta se respondió a los tres minutos. Un balón perdido parecía a punto de salir por la banda de Benito, en la que, por cierto, él no estaba, y el lateral se dirigió tranquilamente hacia allí. Como una exhalación apareció Mata, quien se llevó el balón hasta el interior del área blanquilla, sin gran oposición de Benito, y puso un balón atrás que Anuar, libre de marca, convirtió en el 1-0.

Aún no había terminado de entrar toda la parroquia pucelana al estadio, cuando de nuevo Mata se coló en el área por el lateral de Benito, y aunque no tenía apoyos, probó fortuna lanzando el balón al centro del área. El esférico rebasó a Cristian, y golpeó en el pie de apoyo de Míkel, colándose en las redes de la portería visitante y estableciendo el 2-0 en menos de siete minutos de juego. Por suerte, el equipo de Luis César Sampedro se echó a dormir, viendo que su rival todavía no había hecho acto de presencia, y los tres puntos parecían seguros.

Porque el Zaragoza estaba jugando a otra cosa. Papunashvili se unía a la fiesta de alguno de sus compañeros, y cada balón que pasaba por sus pies era rápidamente recuperado por el Valladolid. Y Buff en la grada, otra vez. Tal vez el suizo no esté en su mejor momento, pero su calidad es innegable y puede descorchar defensas cerradas como la del Valladolid. Vinícius y Febas se esforzaban y jugaban con sentido, pero demasiado de espaldas a la portería. El brasileño quiso regalar un gol a Borja en el área pequeña, pero Masip cortó el peligroso pase impidiendo que el gallego marcara.

Febas disputa un balón a Óscar Plano

Pero el Valladolid, viendo que el Zaragoza empezaba a encerrarle con algo de peligro, de vez en cuando soltaba un contragolpe para que se supiera que no estaban dormidos en los laureles. Cristian tuvo que esforzarse para impedir que Óscar Plano o Hervías sentenciaran el partido. Y en esas, Míkel recayó de su lesión, y en lugar de sacar un central, Natxo decidió retrasar de posición a Zapater, y poner en el medio centro a Raúl Guti. Tan solo dos minutos después se demostró que fue una decisión errónea. Plano condujo un contragolpe ganando en velocidad a Zapater y cedió a Mata para que el pichichi, por fin, marcara su gol. 3-0.

La cuestión aquí es: si no confías en Valentín, ¿por qué no convocas a Zalaya? Y si prefieres en el medio centro a Guti antes que a Zapater, ¿por qué te empeñas con el ejeano? Que hoy ha podido acabar lesionándose de tanto correr para apagar los fuegos que sus compañeros, todos ellos en teoría defensas, encendían de lado a lado de la zaga. Al menos Ángel tuvo la ocasión de colgar un balón a media altura en el área, que no acertó a despejar nadie, le cayó a Borja, y el delantero terminó su sequía marcando el primer tanto de su equipo al filo del descanso.

Tras una primera mitad en la que el Zaragoza llegó a encerrar al Valladolid en su área, y habiendo empezado a recortar distancias, era de esperar un asedio blanquillo al área vallisoletana. Pero Sampedro también lo había previsto, así que ordenó a su equipo ponerse a jugar, evitando así que el Zaragoza se adueñara del esférico. El juego maño era tan inocuo, que en el minuto 53 Natxo retiró al desaparecido Papunashvili para dar entrada a Pombo. El canterano le echaba más rasmia, pero con escasa fortuna también. El gol rondaba la portería de Cristian, con sendos remates de Mata y Anuar que no encontraron el premio deseado.

A falta de un cuarto de hora, Natxo retiró a Eguaras, desbordado por el centro del campo pucelano, y puso en juego a Toquero, retrasando a Febas para jugar al lado de Guti. Y el vasco volvió a revolucionar el equipo. Con toda la carne en el asador, el Zaragoza se volcó. Borja estuvo a punto de batir a Masip con un ajustado remate de cabeza. Y en la siguiente ocasión clara, Kiko Olivas cometió penalti sobre Borja, que el propio delantero convirtió en el definitivo 3-2. Solo dos minutos después, Toquero puso un balón de oro a Borja, y el punta no llegó a tocarlo lo suficiente como para batir a un ya superado Masip.

Faltaban diez minutos para llegar al noventa, y los de Sampedro decidieron que hasta ahí. Se dedicaron a perder todo el tiempo que pudieron, sacando de quicio a los blanquillos, y provocando sendas cartulinas amarillas para Guti y Febas. Para colmo, la única clara ocasión que hubo hasta el final del partido fue para Anuar, obligando a Cristian a lucirse una vez más. Buscó el Zaragoza el empate en esos minutos con más corazón que orden o cabeza, y el Valladolid pudo aguantar hasta el final, llevándose tres puntos y, de paso, la ilusión de un zaragocismo cada día más escéptico.

Ficha técnica:

Real Valladolid: Masip; Antoñito, Deivid, Kiko Olivas, Moyano; Borja Fernández, Anuar; Hervías (Gianniotas, 79), Toni Villa (Cotán, 85), Óscar Plano (Ibán Salvador, 89); y Mata.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Benito, Mikel González (Raúl Guti, 35), Grippo, Ángel Martínez; Zapater, Eguaras (Toquero, 75); Papunashvili (Pombo, 53), Febas; Vinícius y Borja Iglesias.

Árbitro: Vicandi Garrido (Comité Vasco). Amonestó a Papunashvili (34), Raúl Guti (80), Febas (86) y Mata (94).

Goles: 1-0, min. 4: Anuar. 2-0, min. 6: Mikel González, en propia puerta. 3-0, min. 38: Mata. 3-1, min. 39: Borja Iglesias. 3-2, min. 78: Borja Iglesias, de penalti.

Incidencias: Noche heladora en Valladolid, con 0 grados al inicio del choque y -2 a su conclusión, las 11 de la noche. Césped irregular, con calvas en ambas áreas y terreno duro. En las gradas, a causa del tardío horario, las condiciones meteorológicas y el hecho de que fuese un día laborable, apenas acudieron 5.500 espectadores, una entrada ridícula sobre 26.500 butacas.

Toquero a punto de ponerle un balón de oro a Borja. Hubiera supuesto el empate a 3

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