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Un error del Alcorcón salva la cabeza de Agné (Alcorcón 1 – Real Zaragoza 1)


Solo un espejismo. Eso han sido los últimos dos partidos del Zaragoza, la victoria en el derbi ante el Huesca, y el buen juego desplegado ante el líder de la categoría, el Levante. Ayer el equipo volvió a la pobre imagen a la que ha ido acostumbrando a su afición estas últimas temporadas. En un partido en el que no mereció nada, un regalo del Alcorcón en el descuento impidió el fulminante cese de Raúl Agné.

Este Zaragoza se ha convertido en una máquina de triturar. Ya no solo tritura a porteros, otros futbolistas, entrenadores o directores deportivos. Se ha especializado en destrozar, concienzudamente, los sueños de sus aficionados. Ha conseguido que su masa social (la que le queda, porque muchos otros no lo han soportado y han preferido abandonar la Romareda) se insensibilice, y apenas proteste ante el auténtico calvario que, semana a semana, le hace atravesar. La Romareda de hace dos o tres décadas no hubiera permitido eso, si Guitián se permitió quejarse de la presión que supone jugar en el Real Zaragoza hace escasos meses, ni se le hubiera ocurrido venir si hubiese jugado en aquellos tiempos (claro que por aquel entonces el Real Zaragoza nunca fichaba a jugadores de perfil tan bajo).

Por otro lado, es natural que la afición no sea la misma, no tras haber atravesado un infierno de la mano de un advenedizo y del puñado de políticos que le situó al frente del club aragonés. Hoy uno ya no está (aunque sí su sombra alargada, personificada en dos actuales miembros de la junta directiva) y los otros se han ido de rositas, usando al Real Zaragoza como un juguete para sus ambiciones urbanísticas, y dejando al equipo medio muerto, a la afición anestesiada, al estadio ruinoso, y al cuarto poder (una parte muy importante es copropietaria del club, que no se olvide nadie) apagando fuegos aquí y allá mientras crea cortinas de humo para que la afición no termine reventando y lo mande todo al infierno de una vez. El interés principal de los actuales propietarios es el mismo que el del anterior, y mientras no lo consigan no parecen muy dispuestos a trabajar para que el aspecto deportivo del club reverdezca viejos laureles.

¿Por qué tan larga introducción sin mencionar nada del partido de ayer? En primer lugar, porque, seriamente, del partido hay muy poquito que contar. Pero principalmente, porque la actitud de Raúl Agné ya raya el desprecio más absoluto a su afición. De la que siempre se ha dicho que es soberana, aunque esto en Zaragoza es otra mentira más. No otra, de hecho, sino una de las más grandes, porque el desprecio al aficionado no viene solo desde el banquillo. Pero sigamos con Agné. Tras vanagloriarse en la rueda de prensa previa al encuentro de lo bien que se encontraba (dicho con otras palabras), al final al entrenador de Mequinenza no le quedó más remedio que envainársela (por ponernos a su nivel) y alinear a Saja como titular, dejando a Irureta en el banquillo. El guardameta argentino rayó a buena altura, apenas tuvo un par de momentos de duda (una salida mal calculada que dejó el balón a pies de un desafortunado David Rodríguez, y un balón que tuvo que detener en dos tiempos delante del delantero alfarero tras fallar en el primer intento), pero tampoco pudo impedir el acostumbrado gol rival.

Ángel conduce una contra

El Alcorcón lo tenía muy claro: balones a las bandas para colgarlos al área, una y otra vez. El Zaragoza apenas tenía salida de balón, si bien el primer intento fue para Ángel, en un remate en semifallo que detuvo Dmitrovic en el minuto 2. Tardaría más de veinte minutos el Zaragoza en pisar el área local con claridad. En una subida por banda de Cabrera, un buen centro fue rematado por Ángel con la cabeza, obligando a Dmitrovic a emplearse a fondo. Fue la mejor ocasión de toda la primera mitad, en la que el principal peligro del Alcorcón venía por parte de su capitán, Óscar Plano, quien además de entrar por la banda de Cabrera a sus anchas, puso a prueba a Saja en dos ocasiones con sendos disparos desde la frontal del área. En la segunda mitad apenas varió el guión. Nada más sacar de centro el Zaragoza se lanzó al ataque con Cani, Ángel y Xumetra, y casi sorprendió al Alcorcón, pero al final falló el último pase, mal endémico de este equipo.

Agné sustituyó a Lanzarote por Dongou antes del minuto 60, y tras unos minutos de ajuste, llegaron los mejores momentos del equipo aragonés. Tres ocasiones consecutivas de Dongou, Ángel (la única que iba a puerta y provocó que Dmitrovic tuviese que trabajar) y Xumetra parecieron cambiar el rumbo del partido, e hicieron soñar a la afición con la posibilidad de la victoria. Pero un solo cambio de Velázquez destrozó esa posibilidad. Puso a Martín Luque a jugar por banda izquierda, y en un par de minutos desquició a Feltscher, provocando que el lateral venezolano viese la tarjeta amarilla. El equipo tuvo que bascular para cerrar esa sangría, con Xumetra y Javi Ros (el mejor del equipo, una vez más) apoyando a Feltscher, y dejó de atacar para ponerse a defender de nuevo. Agné estuvo lento en el evidente cambio de lateral, y antes de que pusiera remedio sacando a Fran, el Alcorcón botó un córner en el que Owona se adelantó a Jesús Valentín y a Marcelo Silva, y remató lejos del alcance de Saja el primer gol del partido.

Por eso, el hecho de que Agné sustituyera a Feltscher por Fran inmediatamente después del gol sentó muy mal a la afición blanquilla, ya que con el mal ya hecho, había que lanzarse a por el empate ante todo. Los minutos pasaban y el equipo estaba noqueado, con Ros y Cani intentando crear algo de peligro, pero con Dongou, Ángel y Xumetra totalmente fuera del partido y sin acierto alguno. Cuando ya se rozaba el 90, por fin movió Agné el banquillo, de nuevo con un cambio sorprendente: retirar a Ángel para dar entrada a Edu García. Mientras, en el banquillo quedaba otro delantero sin jugar, Buenacasa. Parecía un corte de mangas de Agné a todo el mundo, una despedida a su nivel ante el inminente cese que parecía venírsele encima. Sin embargo, tuvo la suerte de su lado. Cani se hizo con un balón en la frontal del área e intentó por enésima vez ponérselo a Dongou, esta vez elevándolo por encima de la espalda de la defensa. En un error de comunicación tremendo, Dmitrovic salió a intentar hacerse con el balón al mismo tiempo que David Navarro reculaba para tratar de despejarlo, solo para rematar hacia su propia portería y superando a su compañero.

El empate dejó al Alcorcón estupefacto, y todo lo bien que había trabajado hasta ese momento casi se echó a perder en esos últimos minutos. Otro regalo defensivo, un balón que David Navarro intentó despejar y que rebotó en Edu García, dejó el balón encaminándose hacia Dongou, solo delante de Dmitrovic. Pero el delantero no tenía su tarde y no supo hacer nada con esa pelota, que se le escurrió entre los pies y se escapó por la línea de fondo. Al final, reparto de puntos, y nuevo show de Agné en rueda de prensa, donde declaró que ve bien al equipo tras un partido para olvidar, y explicó que el cambio de Ángel había sido para ganar centímetros en el área, cuando a Edu no se le centró ni una sola vez, y la mejor ocasión del equipo fue un remate de cabeza de Ángel. Javi Ros dijo que toda la plantilla está a muerte con su entrenador, pero esas suelen ser las palabras que rellenan las crónicas de una muerte anunciada. Al final el ascenso directo se ha escapado ya, y el equipo sigue más cerca del descenso que del playoff por el ascenso. Pobre Samaras, la responsabilidad que le ha caído encima…

Ficha técnica

AD Alcorcón: Dmitrovic; Nelson, David Navarro, Owona, Bellvís; Toribio, Víctor Pérez (Bakic, 76); Óscar Plano (Tropi, 85), Kadir (Luque, 70), Pablo Pérez; y David Rodríguez.

Real Zaragoza: Saja, Feltscher (Fran, 80), Marcelo Silva, Jesús Valentín, Cabrera; Zapater, Javi Ros; Lanzarote (Dongou, 57), Cani, Xumetra; y Ángel (Edu García, 88).

Árbitro: Medié Jiménez (Comité Catalán). Amonestó a Feltscher (72).

Goles: 1-0, min. 78: Owona. 1-1, min. 89: David Navarro, en propia puerta.

Incidencias: Noche fresca pero agradable al sur de Madrid, con 13 grados tras un día soleado. En las gradas del pequeño campo de Santo Domingo hubo 4.000 espectadores, de ellos alrededor de 350 seguidores zaragocistas. El césped, algo irregular en el corte, presentó unas aceptables condiciones. En el palco estuvo Francesc Arnau, director deportivo del Málaga.

Zapater trata de entorpecer la salida de Nelson

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