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Triste final a una triste temporada (Real Zaragoza 1 – Tenerife 2)


El Real Zaragoza cerró anoche la peor campaña de su historia reciente con una nueva derrota ante un equipo que poco hizo para llevarse los tres puntos. Lo mejor fue la participación de los canteranos con la primera plantilla.

César Láinez cumplió con lo prometido, dando minutos a jugadores del filial cuando el primer equipo hubiera conseguido la permanencia matemática. Ha tenido que esperar hasta la última jornada, sí, porque el equipo se empeñó en alargar la agonía lo indecible, después de que tras aquella victoria ante el Mirandés que ponía al equipo con 46 puntos, el técnico diera la salvación por virtualmente conseguida.

Sin embargo, seis partidos más tuvieron que pasar hasta que el Real Zaragoza alcanzara los 50 puntos que se habían marcado como el objetivo para mantener la categoría. Es decir, el Real Zaragoza ha cerrado la campaña sin victoria alguna en los últimos siete partidos, a un pasito de la zona de descenso, con lo que ha dejado de ganar mucho dinero que hubiera venido muy bien para pagar la plantilla de la próxima temporada.

Al final, poniendo el telón a una temporada que jamás debería olvidar nadie, para evitar que se vuelva a repetir, los canteranos asomaron al primer equipo. Además de Pombo, Raí fue la referencia en punta supliendo a Ángel, de quien tan solo diremos que tras una excelsa campaña, ha salido por la puerta de atrás por su insólito comportamiento. Y en la zaga, Daniel Lasure se ubicó en el lateral izquierdo, cumpliendo un papel muy prometedor. Ratón esta vez se sentó en el banquillo, permitiendo a Saja despedirse del fútbol con un último partido. Agridulce despedida, a su pesar.

Lasure, un lateral izquierdo que promete

Con Cani, Edu García y Zapater en el once titular, el Zaragoza más aragonés que se recuerda en mucho tiempo salió luchando por ofrecer la victoria a su afición. Sin embargo, el Tenerife solo necesitó jugar al ralentí para desbaratar las intentonas locales. Tampoco se prodigaba en ataque con especial peligro el equipo insular, de modo que los minutos transcurrían con poco que ofrecer a la grada. Fue Cani el primero que puso a prueba a Falcón con un buen disparo desde la frontal del área que buscaba la escuadra, para encontrarse con los guantes del meta. También Pombo remató entre los tres palos, sin poder superar al portero.

Y en el primer disparo a puerta del Tenerife vino el gol. Por desgracia, fue un golazo al estilo del que Juan Muñoz consiguió en Mallorca en la primera vuelta de la temporada. Omar vio a Saja adelantado mientras conducía el balón por el círculo central, en su propio campo, y probó fortuna con un disparo que, tras estrellarse en el larguero, rebotó contra el cuerpo de Saja y se introdujo en su propia portería. La Romareda no podía enfadarse ante un gol así, de modo que decidió tomarse el partido con humor. Al grito de “Campeones, campeones” siguió una irónica y dolorosa ola que fue acompañada por casi la mitad de la grada. Alguien debería pensar el significado de un gesto así, y poner remedio a la situación.

La segunda mitad fue una copia de la primera, con el Tenerife perdiendo tiempo ante un equipo que ni siquiera amenazaba con lograr el empate. Hasta que Cani se internó en el área rival conduciendo maravillosamente el esférico, que le puso a Raí para que el remate del brasileño volviera a estrellarse contra el larguero, como le sucedió el día de su debut ante el Sevilla Atlético. Haciendo aún menos méritos para marcar gol que en la primera mitad, el equipo visitante se encontró con un córner en el que Carlos Ruiz remató el 0-2 sin oposición.

Láinez decidió mover el banquillo y sustituyó a Pombo y Cani por Raúl Guti y Samaras, jugador que generó en la grada división de opiniones. Edu García e Isaac probaron fortuna con sendos disparos, encontrándose el primero con Falcón y el segundo con que su remate se perdió un palmo por encima de la escuadra. Una buena jugada de Samaras acabó en un remate de cabeza de Edu García que superó a Falcón pero golpeó en el poste, y fue despejado por la defensa sobre la línea de gol, en un gol fantasma que podría justificar la implantación de la tecnología que ayude a los árbitros a tomar las decisiones adecuadas.

Jorge Sáenz saca el remate de Edu García sobre la línea de gol

Con dos goles de ventaja el Tenerife seguía perdiendo tiempo, y apenas tenía interés en atacar. Valentín y José Enrique, en el centro de la zaga, impedían cualquier intento visitante, con la ayuda de un trabajador Zapater, el jugador más (sinceramente) ovacionado de la noche junto a Cani. Guti demostró que podían haber contado también con él anteriormente, haciendo un buen encuentro en los minutos de los que dispuso. Bedia sustituyó a Ros, y el equipo ganó en claridad ofensiva. De hecho, se produjeron minutos de auténtico agobio para la portería de Falcón.

Así, en el minuto 85, una internada por banda derecha de Isaac permitió a Raúl Guti colarse entre líneas a la frontal del área, y cuando el lateral andaluz le cedió el esférico, el canterano lo introdujo en la meta de Falcón con un seco golpe por raso. Al Tenerife le entró la ansiedad pensando en que podían acabar empatándole el partido, y Jouini desperdició una clara ocasión para sentenciar con un tercer gol un mano a mano que Saja resolvió con una gran parada que le desquitó un poco por el primer gol encajado. Así que el conjunto insular se hizo con el balón y durmió el partido, perdiendo todo el tiempo que pudieron con la connivencia de un gris Ais Reig.

Al final no hubo ocasión de nada más, solo de que la Romareda despidiera una temporada negra, con la incertidumbre de un futuro que promete una nueva revolución en la plantilla, con muy poco sustento económico debido a una clasificación liguera que puede ser dantesca si el Numancia puntúa ante el Mirandés. El clavo ardiendo se llama Natxo González, pero para poder hacer bien su trabajo necesita que le fichen hombres, no nombres, y la historia reciente del club no promete nada bueno. La pesadilla continúa un año más, y cada temporada es peor que la anterior. O se ponen las pilas o el próximo curso solo tiene un destino, nada halagüeño.

Ficha técnica:

Real Zaragoza: Saja; Isaac, Jesús Valentín, José Enrique, Lasure; Zapater; Edu García, Javi Ros (Edu Bedia, 76), Cani (Samaras, 66), Pombo (Raúl Guti, 66); y Raí Nascimento.

CD Tenerife: Falcón; Edu Oriol, Jorge Sáenz, Carlos Ruiz, Cámara (Nahuel, 66); Alberto, Shibasaki; Omar (Aitor Sanz, 71), Cristo González, Tyronne; y Lozano (Jouini, 38).

Árbitro: Ais Reig (Comité Valenciano). Amonestó a José Enrique (42) y Samaras (83).

Goles: 0-1, min. 32: Omar. 0-2, min. 57: Carlos Ruiz. 1-2, min. 85: Raúl Guti.

Incidencias: Tarde-noche puramente de verano, con 36 grados agobiantes a la sombra y nada de viento. El césped, en perfecto estado. En las gradas hubo la entrada más floja de la campaña, dada la escasa importancia de los tres puntos en juego: alrededor de 8.000 espectadores.

Raúl Guti, debut y gol

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