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Se aclara el horizonte (Córdoba 2 – Real Zaragoza 1)


Queda claro. Dudas despejadas. A partir de ahora, el objetivo único de esta temporada es la permanencia. Se terminó volver a soñar con alcanzar la zona de playoff cada vez que se gana un partido. Porque ni siquiera el propio Real Zaragoza es capaz de aferrarse a esa ilusión y confirmarla con otro resultado positivo.

Que se prepare el nuevo director deportivo del Real Zaragoza, Lalo Arantegui, porque puede tener que tragarse sus palabras. Las que pronunció cuando le preguntaron por el proyecto deportivo de la próxima temporada y dijo que solo se planteaba el escenario de jugar en Segunda División. Porque este Real Zaragoza es capaz de arruinar los sueños del más pintado. Tras una victoria que parecía balsámica la jornada pasada, tras la que alguna tímida voz volvió a poner en el alero la posibilidad de engancharse a la lucha por el playoff, el equipo blanquillo descarriló anoche en Córdoba de la peor manera posible.

Porque el Real Zaragoza tuvo en su mano llevarse los tres puntos y despegarse de la zona peligrosa de la tabla. Pero en un partido que hemos visto una y otra vez a lo largo de esta campaña, el equipo empezó adelantándose en el marcador, para terminar entregando los tres puntos al rival con un final para olvidar. Tampoco es que el resto del partido fuera para enmarcar, por supuesto. Agné solo hizo un cambio en el once inicial con respecto al partido del Numancia, dándole a Feltscher el lateral derecho en detrimento de Fran. Por desgracia, también cambió el dibujo, poniendo a Lanzarote por detrás de Ángel, y dejando a Cani y Xumetra por bandas.

Lo que mejor le funcionó al equipo para crear juego en la última victoria fue poner a Cani de organizador, y ayer el equipo notó esa carencia. Todo el plan previsto por Agné fue frenar el fútbol ofensivo de su rival y apostarlo todo a la contra. Pero hasta eso brilló por su ausencia. Bien ordenados en defensa, con Javi Ros y Zapater apoyando a los cuatro de atrás, sin embargo las posesiones de balón eran fugaces e inocuas. El Córdoba, por insistencia ofensiva, llegó a crear cierto peligro en el área de Saja en los primeros cuarenta y cinco minutos. La única ocasión real del equipo maño llegó cerca del descanso, con un balón raso que Xumetra le puso a Ángel al hueco, y que el delantero canario aprovechó para batir a Kieszek en su desesperada salida.

Se las prometía felices el conjunto aragonés con el gol psicológico, y Agné dio entrada desde el inicio de la segunda mitad a Edu García en lugar de Xumetra. Sin embargo, el Córdoba tuvo la primera ocasión clara para empatar en el primer minuto de juego a pies de Rodri, y el equipo maño perdió todo el impulso que le daba la ventaja en el marcador. De nuevo el Córdoba manejaba el juego y el Zaragoza esperaba el error contrario. Las ocasiones empezaron a llegar, bien por la desesperación o por el cansancio acumulado, y el Zaragoza apostó por buscar el gol de la tranquilidad, ya que no tenían capacidad para dormir el partido.

Saja se anticipa a Piovaccari

Agné puso en liza a Dongou en lugar de Cani, y el camerunés le cedió un balón de oro a Edu García que el canterano cruzó demasiado ante la salida de Kieszek, perdiéndose junto al palo. Esta clara ocasión, que hubiera cerrado el partido ante el nerviosismo creciente del equipo cordobés, dio paso al gol del empate cuando, en una jugada de estrategia que intentaron en más de una ocasión, Rodri remató a las mallas un servicio de cabeza de Markovic tras un saque de banda. Así de fácil fue. Saque, pase y remate a gol. Casi les funciona de nuevo varios minutos después, ante una defensa que no supo cómo frenar el juego aéreo local.

Dongou dispuso de una gran ocasión para volver a adelantar al Zaragoza a pase de Ángel, pero Kieszek le salió a los pies y le arrolló estrepitosamente. Dongou pudo rematar el balón, que fue despejado casi sobre la línea de gol por la defensa. Agné pidió penalti tan acaloradamente que el colegiado terminó por expulsarle tras ver al técnico visitante encararse con el cuarto árbitro. Todavía pudo el Zaragoza ganar el partido con un balón que Dongou le dejó de cabeza a Ángel, de cara a gol, pero el nueve blanquillo le pegó con todo y el balón se escapó centímetros por encima del larguero.

El tercer cambio maño vino casi con el inicio del descuento, con Jesús Valentín entrando en lugar de Lanzarote. Y claro, ya se sabe lo que suele suceder en el fútbol. Yendo a aferrar el empate, el Zaragoza se encontró con la derrota. No supo quitar el esférico al Córdoba, quien se volcó con todo sobre el área de Saja, y cuando faltaban segundos para el final, un balón colgado al área pilló a toda la defensa saliendo, y a Markovic entrando en posición legal, para batir a placer a Saja ante su desesperada salida. Aún tuvo Agné las narices de lavarse las manos y dejar el marrón a su segundo por ese último cambio, aduciendo que se produjo tras su expulsión.

Está claro que Agné no entiende eso de que las derrotas, como las victorias, son de todos, de todo el equipo. Sigue poniéndose por delante de los demás, y no le importa lo más mínimo hundir al Real Zaragoza hacia la zona baja de la tabla. El club sigue empeñado en no pensarse su cese (ya que no queda dinero del presupuesto gracias a las limitaciones impuestas por la Liga de Fútbol Profesional, todo sea dicho), y al menos todos sabemos ya el objetivo real de este equipo: no descender a 2ª B. Que manda huevos tener que decir esto, por cierto.

Ficha técnica:

Córdoba CF: Kieszek; Bergdich (Guille, 63), Caro, Luso Delgado, Cisma, Bíttolo; Ramos (Piovaccari, 52), Aguza, Javi Lara; Alfaro (Markovic, 69) y Rodri.

Real Zaragoza: Saja; Feltscher, Marcelo Silva, Cabrera, José Enrique; Zapater, Javi Ros; Xumetra (Edu García, 46), Cani (Dongou, 64); Lanzarote (Jesús Valentín, 91) y Ángel.

Árbitro: Gorostegui Fernández (Comité Vasco). Expulsó a Raúl Agné (80) por protestar. Amonestó a Marcelo Silva (23), Ramos (52), José Enrique (80), Aguza (92) y Markovic (95).

Goles: 0-1, min. 42: Ángel. 1-1, min. 70: Rodri. 2-1, min. 94: Markovic.

Incidencias: Noche primaveral en la capital cordobesa, con 25 grados tras un día de sol. El césped presentó un estado irregular, afectado por un hongo que ocasiona diferentes tonos de verdes en su superficie. En las gradas del Nuevo Arcángel hubo alrededor de 11.000 espectadores, de ellos un centenar de zaragocistas.

Marcelo Silva disputa un balón alto con Rodri, ante Cabrera y Javi Ros

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