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Ocasión perdida (Mallorca 2 – Real Zaragoza 2)


El Real Zaragoza ha dejado escapar vivo al Mallorca en un partido en el que se adelantó en el marcador en dos ocasiones, para terminar llevándose solo un punto. El cambio de cara del equipo parece confirmarse, con un gran trabajo en la presión y sin bajar los brazos tras cada gol encajado.

Bienvenidos a la era de Raúl Agné. Este es un nuevo Real Zaragoza, y ya empieza a dejarse notar el trabajo del entrenador zaragozano. Fuera de casa se verá un equipo trabajado, en el que primará el sacrificio colectivo, con una presión sobre la línea defensiva del equipo rival bastante asfixiante. El balón se controlará, no se arriesgará con pases de fantasía que puedan generar un contragolpe si son interceptados. Este partido ante el Mallorca ha dejado ver algunas pinceladas de un equipo que buscará estrangular la salida del balón del rival, forzándole a despejar en largo. Y que ofensivamente buscará varias alternativas, desde la contra al balón parado. En el partido de Son Moix Ángel no ha brillado como en otras ocasiones de cara al gol aunque lo ha intentado, pero tampoco ha tenido muchas ocasiones para ponerse a prueba. Sin embargo, tanto él como Juan Muñoz, al que Agné va recuperando para la causa, han sido la punta de lanza a la hora de atosigar la creación del juego del Mallorca.

De este modo, el partido se ha desarrollado en una dinámica poco vistosa para el espectador durante gran parte de la primera mitad, en la que los dos equipos han entablado un combate muy físico, como dos púgiles que saben encajar una buena ración de golpes sin moverse del sitio. El Mallorca, acuciado por la clasificación, ha salido con el cuchillo entre los dientes, pero sin una idea clara de cara al gol. Brandon, su referencia arriba, ha andado perdido buena parte de la primera mitad, viendo como Fernando Vázquez movía a los jugadores por detrás de él una y otra vez, sin conseguir resultado favorable alguno. Tan solo un susto en una salida de Ratón, que no ha sabido despejar bien el balón, ha dado vida al ataque bermellón, que todavía no había disparado a puerta. En el bando visitante, tan solo Ángel y Juan Muñoz habían probado fortuna desde fuera del área, con sendos remates demasiado centrados y flojos como para inquietar a Santamaría.

En el minuto 36 el Mallorca tuvo su mejor ocasión, a la salida de un córner botado al segundo palo. José Enrique controló el balón de cara a Ratón, quien no se atrevió a recorrer el metro y medio que lo separaba del esférico. José Enrique trató entonces de sacar el balón con un regate sobre Juan Rodríguez, que se lo arrebató y pasó al central Raíllo, quien ya se preparaba para el remate. Cabrera se lanzó a interceptar el pase, y desvió el balón, que ante la mirada de Raíllo y Marcelo Silva se fue a estrellar contra el primer palo, mientras todos pensaban que saldría a córner. El rebote le cayó directamente a Raíllo, pero se encontró en una posición incómoda para rematar, por lo que en lugar de golpear de primeras prefirió colocar antes su cuerpo. Este segundo le dio tiempo a Ratón para llegar a tapar ese palo, y cuando Raíllo por fin remató, el meta sacó un extraordinario pie que rechazó el balón. Le cayó a Cabrera, quien puso fin a la clamorosa ocasión despejando fuera del área.

Todavía andaba la parroquia balear frotándose los ojos ante tamaña ocasión perdida, cuando un balón largo local lanzado al lateral del área fue controlado por Cabrera, quien no quiso complicarse la vida y despejó sin miramientos. El balón fue a caerle a Juan Muñoz todavía en terreno blanquillo, quien lo controló con el pecho, orientándoselo de cara al campo rival. Mientras terminaba de situar el balón con un leve toque del pie izquierdo lanzó una rápida mirada a la portería contraria, adivinando que Santamaría estaría adelantado. Su inmediato zapatazo con el pie derecho hizo volar el balón durante 53 metros, para terminar alojándose en las mallas de un sorprendido Santamaría, quien poco pudo hacer para evitar tamaño golazo. Se da la circunstancia de que la maravilla de Juan Muñoz ha coincidido con el 50 cumpleaños de Nayim, quien ha recibido un regalo a modo de homenaje que ha despertado los recuerdos del zaragocismo.

Ratón despeja el remate de Raíllo en la mejor ocasión bermellona de todo el primer tiempo

Ratón despeja el remate de Raíllo en la mejor ocasión bermellona de todo el primer tiempo

Pocos cambios hubo en el juego hasta el descanso. El Mallorca seguía jugando duro, con el permiso de un árbitro que dejó repartir a un desatado Culio a su gusto. El argentino, deseoso de llevar a cabo alguna vendetta personal contra su anterior equipo, demostró una intensidad que en Zaragoza nunca llegó a presentar, pese a que así se le exigía desde grada y banquillo. Pudo hacerle penalti a Ángel en la jugada polémica de la primera mitad, pero el colegiado optó por no ser el que le pitara la primera pena máxima a favor al equipo blanquillo en lo que va de campaña. Edu García y Barrera habían suplido con solvencia a Cani y Lanzarote, si bien ambos aportaron cosas distintas de lo que los titulares le dan al equipo. Se echó de menos el guante de Lanza en el balón parado, porque Javi Ros en el saque de córner no estuvo especialmente acertado. Pero al menos se vio un bloque compacto y ordenado, y la victoria provisional situaba de nuevo al equipo en los puestos de promoción por el ascenso.

En la segunda mitad Fernando Vázquez, muy discutido por la afición local, tuvo que poner toda la carne en el asador para intentar remontar el partido. Sin embargo, antes de poner en juego a alguno de sus delanteros, tuvo que cambiar de lateral derecho por lesión de Campabadal. El Mallorca se lanzó a un ataque alocado, sin orden, que en general no ocasionaba problemas a la zaga blanquilla, excepto una doble ocasión de Brandon y Juan Rodríguez, abortada por Ratón en ambos casos. Buscando la contra el equipo de Agné se sentía cómodo, pero una pérdida de balón de Barrera (que se quedó pidiendo falta) propició una rápida compra de los locales. Mientras la defensa retrocedía, Culio se metió entre líneas, detrás de Fran y fuera del alcance de Edu García, y remató a las mallas el empate a 1 con un balón cruzado que superó a Ratón. Buscando dar la vuelta al marcador, Vázquez sentó a Lago Junior para dar entrada a Lekic, lo que le valió una soberana bronca de parte de su afición, quien también había recriminado a Santamaría por el gol encajado en la primera mitad.

Cani había entrado como respuesta al empate para dar más mordiente arriba, y su salida espoleó al equipo aragonés. Lejos de arrugarse, como había hecho habitualmente al encajar un gol, el Zaragoza se adueñó del balón y buscó la portería contraria. A la salida de un córner botado en largo por Javi Ros, Edu García se hizo con el balón y lo colgó de nuevo, cayendo el esférico en pies de José Enrique. El lateral no se lo pensó y disparó a puerta, con la fortuna de que en su camino el balón tocó lo justo en un defensa local para quedar fuera del alcance de Santamaría y establecer el 1-2. El Zaragoza trató de cerrar el partido para llevarse los tres puntos, pero la presencia de Lekic dio claridad al ataque del Mallorca, ya que ahora había una clara referencia en punta con la que jugar en largo. Agné tuvo claro que hacía falta reforzar el centro del campo, pero su previsión no llegó a tiempo.

Mientras se preparaba Erik Morán, Fran cometió una falta cerca del área sobre Brandon que fue castigada con tarjeta amarilla. Al saque de la misma, Lekic se anticipó a los centrales blanquillos y remató el empate a 2, con un cuarto de hora de juego todavía por delante. La salida del centrocampista en lugar de Juan Muñoz, más apagado en la segunda mitad, dio más tranquilidad al equipo blanquillo, dando la impresión de que se daba por bueno el empate, mientras el Mallorca seguía buscando dar la vuelta al marcador. Sin embargo, los de Agné no renunciaban al ataque. Volvió a tener otra ocasión José Enrique, pero esta vez Héctor Yuste la desvió a córner antes de que llegase a su portería el balón disparado por el lateral zurdo. El Mallorca lo apostaba todo a Lekic, pero ya no tuvo la puntería que propició el empate lo que restó del encuentro. Los minutos se escapaban y por un lado el Zaragoza se conformaba con un punto, mientras por otro escocía no llevarse los tres ante un equipo con mucha garra pero poco fútbol.

Queda la anécdota del final del partido. Culio, que terminó indemne pese a repartir a diestro y siniestro, le pegó la última patada a Javi Ros. Mientras el árbitro paraba el juego y volvía a perdonar la amonestación al argentino, Edu García se alejó de la banda de los banquillos viendo que iba a ser sustituido por Buenacasa, para salir después parsimoniosamente. Ante los gritos de Culio reclamándole más brío para abandonar el rectángulo de juego, Edu García simplemente lo miró y se agarró el escudo del león, en un gesto de lo que es auténtico zaragocismo, que ha sido alabado por la afición tras el comportamiento del argentino no solo en este partido, sino en toda su trayectoria con el Real Zaragoza, bien en las filas del conjunto maño, bien en la de alguno de sus rivales. Al final el equipo queda en mitad de tabla, pero con la mirada fija hacia los puestos nobles, que de repente no parecen tan imposibles de conseguir. Queda mucha Liga y el Zaragoza está trabajando para recuperar el espacio perdido con la cabeza.

Ficha técnica:

Real Mallorca: Santamaria; Campabadal (Company, 51), Yuste, Raíllo, Joan Oriol; Juan Domínguez, Juan Rodríguez (Óscar Díaz, 76), Culio, Moutinho; Lago Junior (Lekic, 67) y Brandon.

Real Zaragoza: Ratón; Fran, Marcelo Silva, Cabrera, José Enrique; Zapater, Javi Ros; Edu García (Buenacasa, 91), Alex Barrera (Cani, 64); Juan Muñoz (Morán, 76) y Ángel.

Árbitro: Pizarro Gómez (Comité Madrileño). Amonestó a Marcelo Silva (3), Joan Oriol (71) y Fran (74).

Goles: 0-1, min. 38: Juan Muñoz. 1-1, min. 61: Culio. 1-2, min. 69: José Enrique. 2-2, min. 75: Lekic.

Incidencias: Noche agradable, con 19 grados y mucha humedad al inicio del partido, tras un día nublado, tormentoso, pero sin lluvia en la isla mallorquina (el chaparrón cayó en el mar). El césped de Son Moix, en perfecto estado. A las gradas del estadio acudieron alrededor de 7.000 espectadores, un cuarto de su aforo.

Marcelo Silva disputando un balón a Brandon

Marcelo Silva disputando un balón a Brandon

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