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Nada, que no hay manera (Real Zaragoza 1 – Real Valladolid 2)


Otro año más, el Real Zaragoza se ha visto apeado de la Copa del Rey a las primeras de cambio, esta vez frente al Valladolid. Los dos equipos apostaron por una alineación plagada de suplentes, pero la actitud de uno y otro fue radicalmente opuesta en la primera mitad, y la reacción blanquilla de la segunda no fue suficiente.

Algunos lo llaman “tirar la Copa”. Otros prefieren ser más políticamente correctos y comentan que, mientras el equipo siga asentado en la Segunda División, el único objetivo que hay que tener presente es el ascenso a la máxima categoría. Lo de ayer, en realidad, fue otra cosa. Ni Zaragoza ni Valladolid apostaron abiertamente por pasar la eliminatoria, pues ambos entrenadores tienen muy claro que la prioridad se debe centrar en la competición liguera. Así que ambos optaron por dar entrada a los jugadores que, de momento, no han participado en las tres primeras jornadas, o apenas han tenido algunos minutos como suplentes. Era una buena piedra de toque para futbolistas que quieren tener un rol más importante en sus equipos, y en el caso de la afición blanquilla, una oportunidad de oro para conocer mejor a algunos de los nuevos componentes de la plantilla.

La diferencia estuvo en la intensidad con la que saltaron al campo los jugadores de cada equipo. Mientras que el Zaragoza arrancó al ralentí, como esperando ir acelerando progresivamente el ritmo según avanzaba el partido, el Valladolid por su parte salió con el cuchillo entre los dientes. Con la primera línea de presión casi al borde del área de Ratón, y estrangulando la zona de creación comandada por Wilk, el Valladolid no tardó en dar el primer susto al Real Zaragoza. El equipo de Paco Herrera golpeó primero, y fue un golpe muy duro. Bagnack, uno de los recién llegados, conducía el balón en el círculo central, y cuando trató de jugar con un compañero, quiso usar el empeine en lugar del interior del pie, con tanta delicadeza que el pie pasó por debajo del balón y éste se quedó en su sitio. Míchel aprovechó el regalo para conducir el esférico en carrera hacia la meta de Ratón, al que batió con un disparo cruzado.

La grada estaba anonadada, y el equipo se derrumbó como un castillo de naipes. El Valladolid parecía estar en todas partes, y el Zaragoza era incapaz de crear juego, más allá de alguna asociación entre Edu García y Pombo, los dos jugadores más destacados del partido de ayer. Ratón tuvo que emplearse a fondo en un remate de De Tomás, y vio como Guitián estampaba un balón contra su larguero en un remate de cabeza. 28 minutos tuvieron que pasar hasta que el Zaragoza disparara a puerta por primera vez, mediante un duro disparo de Edu García desde fuera del área, que tuvo que despejar Pau Torres no sin dificultades. Pero es que la creación blanquilla brillaba por su ausencia. No es el punto fuerte de Wilk, y la línea compuesta por Javi Ros y Barrera (voluntarioso y trabajador el primero, espeso y poco afortunado el segundo) no recibía muchos balones.

Pombo en su debut en competición oficial con el primer equipo del Real Zaragoza

Pombo en su debut en competición oficial con el primer equipo del Real Zaragoza

Finalmente el Valladolid obtuvo el premio a su insistente ataque. Una jugada trenzada por la izquierda llegó al área, con la complacencia de la defensa aragonesa, y ante la salida desesperada de Ratón, Guzmán pasó el balón al centro del área pequeña, donde llegaba De Tomás marcado por Bagnack. En su intento de cortar el balón, el central camerunés lo alojó en el fondo de las mallas, culminando un estreno para olvidar. Todavía pudo marcar de nuevo el conjunto de Paco Herrera antes del descanso, pero Ratón volvió a aparecer con una buena intervención para impedir el tanto visitante. La grada arropaba a sus jugadores, intentando que no les pasara factura la primera parte que se había desarrollado de manera tan negativa.

En la segunda, sin embargo, el cuadro cambió. Azuzado por la necesidad, el Zaragoza salió muy enchufado, encerrando muy pronto en su área a un Valladolid muy ordenado atrás. Los pelotazos dejaron de volar para dar paso al juego al pie, combinando toques que creaban ocasiones de remate, muchas veces abortadas por los cuerpos de los defensas pucelanos. Al cuarto de hora Juan Muñoz, de espaldas a la portería, controló con el pecho un balón enviado desde la banda, y remató de chilena buscando la escuadra de Pau Torres. El remate salió un poco alto, pero volvió a enardecer al graderío. Milla dio entrada a Erik Morán y al defensa canterano Zalaya, retirando para ello a Bagnack, en lo que puede ser interpretado como un toque de atención al central que, por lo demás, estaba cuajando una buena segunda mitad.

La entrada de Morán hizo más fácil la creación de juego blanquillo, y el Valladolid hizo como el Huesca la pasada semana en la segunda parte, ordenar a todos sus jugadores en su mitad del terreno de juego, buscando atascar la circulación del balón. Pero claro, siempre rondaba el área blanquivioleta. Javi Ros botó un córner en el minuto 69, y Popa demostró que tiene madera de rematador, enviando el balón lejos del alcance de Torres y encendiendo la llama de la esperanza en la Romareda. Pero Paco Herrera no iba a permitir que la cosa fuera mucho más allá. Dio entrada a Iban Salvador, y redibujando el esquema del equipo, buscó asfixiar el centro del campo y, de paso, tener opciones claras de contragolpe.

Milla respondió sacando a Buenacasa para jugar con tres defensas y dos delanteros, ante lo cual Herrera no dudó en sacrificar un delantero para sacar un quinto defensa. Al final, no había sitio en el césped para jugar el balón por abajo y todos los intentos locales se desbarataban con facilidad, así que se tenía que recurrir a balones colgados, esperando que alguien creara una ocasión gracias a una prolongación, circunstancia que no sucedió. De nuevo se deja de lado la Copa, y ahora toca pensar de nuevo en la Liga, pues el sábado se visita al Levante en un partido que va a enfrentar a los dos primeros clasificados. Curiosamente el equipo valenciano también cayó eliminado de la competición copera, a manos del Cádiz, así que ambos equipos se quedan luchando por un mismo y único objetivo esta temporada.

Ficha técnica:

Real Zaragoza: Ratón, Fran, Wilk, Javi Ros, Edu García, Bagnack (Zalaya, min. 63), Juan Muñoz, Barrera, Popa, Pombo (Erik Morán, min. 63) y Lasure (Buenacasa, min. 79).

Real Valladolid: Pau Torres, Ángel, Sergio Marcos, Guzmán (Iban Salvador, min. 72), Luismi, Guitián, Míchel (André Leao, min. 61), Markel, Álex Pérez, Zambrano y De Tomás (Balbi, min. 81).

Goles: 0-1, Míchel (min. 6); 0-2, Bagnack, en propia meta (min. 33); Popa (min. 69).

Árbitro: Francisco Manuel Arias López (comité territorial cántabro). No hubo amonestados por parte de ninguno de los dos equipos.

Incidencias: 10.525 espectadores en La Romareda.

Popa celebra su gol, seguido por Zalaya

Popa celebra su gol, seguido por Zalaya

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