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El mejor ataque, una buena defensa (Sporting de Gijón 0 – Real Zaragoza 1)


Partido con tintes dramáticos disputado en el Molinón entre dos equipos luchando por salir de sus propias crisis. Pero por fin el Zaragoza compitió como debe hacerse en la Segunda División, y se llevó tres puntos balsámicos y muy peleados.

La mejor defensa es un buen ataque

Uno de los dichos más conocidos en el mundo del fútbol reza así: “la mejor defensa es un buen ataque”. Pero esto es la Segunda División. Aquí no hay dichos que valgan, y cada partido es una guerra con el cuchillo entre los dientes que dura noventa minutos, más descuentos. Dejada atrás la Copa para una mejor ocasión, Natxo González recuperó un buen puñado de titulares para este partido, decidiendo que Papunashvili y Vinícius fueran los compañeros en el ataque de Borja y Febas. Paco Herrera, por su parte, salía con tres centrales y dos laterales de largo recorrido, destacando en especial Jordi Calavera.

También el Zaragoza jugaba con dos laterales que estiraban al máximo la banda, especialmente Delmás. Así, el Zaragoza basculaba su juego una y otra vez hacia la banda derecha, donde el canterano combinaba con Papunashvili tratando de crear ocasiones para Borja. Ángel se tenía que concentrar más en parar las arremetidas de Calavera, de modo que ambos equipos acabaron jugando de un modo muy similar. La principal diferencia era que mientras que Borja tenía a Barba pegado a su sombra todo el tiempo, Santos buscaba cualquier hueco para escurrirse hacia el área de Cristian tratando de crearle problemas al cancerbero argentino.

El Zaragoza golpea primero

Pero tras diez minutos de tira y afloja, puro tanteo pugilístico, el Zaragoza golpeó primero, para desagrado de la hinchada sportinguista. En menos de diez minutos Mariño tuvo que detener un disparo de Borja, despejar una falta directa de Zapater que buscaba la base del poste, y parar otro disparo de Papunashvili. La grada protestaba cualquier error de los suyos, y al Sporting no le quedó más remedio que apretar el acelerador, para chocarse una y otra vez con Cristian Álvarez. El meta argentino se hizo gigante y lo tapó todo, desde un mano a mano con Calavera, a un disparo cruzado de Isma López, pasando por un paradón espectacular al remate de Álex Pérez.

Ángel disputa un balón con Santos

El Sporting se lanza

En la segunda mitad, ambos equipos siguieron con el mismo guión, poniendo a prueba a los porteros contrarios. Papunashvili lanzó una falta directa desde el lateral del área que no puso en aprietos a Mariño. Poco después lo intentó Zapater, pero aunque su falta estaba más centrada, era mucho más lejana y Mariño la pudo detener. Además, ambos equipos remataban balones casi en cada ataque, aunque no todos cogían portería. Michael Santos hizo trabajar a Cristian con un disparo desde fuera del área. Apenas se había superado el cuarto de hora de juego cuando al Sporting se le torcieron todos los planes.

Bergantiños tuvo que retirarse por una lesión muscular, y Paco Herrera trocó su esquema poniendo a un delantero, Carlos Castro. De repente el centro del campo se desequilibraba a favor del Zaragoza, y Herrera trató de arreglarlo con un segundo cambio muy criticado desde la grada, al retirar al incisivo Carmona para dar entrada a Moi Gómez. Quiso entonces el destino que, solo un minuto después, Eguaras botara un córner directo al punto de penalti, donde completamente libre de marca, Julián Delmás remató con una preciosa volea al fondo de las mallas de Mariño, marcando el único gol del partido.

El Molinón clama contra Paco Herrera

El Molinón era un clamor contra su entrenador. Natxo, mientras, tomaba medidas y cambiaba a un cansado Ángel por Benito para seguir tratando de tapar a Calavera. Pudo cerrar el partido Papunashvili, con un disparo que se perdió a un palmo de la escuadra gijonesa. Guti sustituyó a un trabajador Febas para intentar obstaculizar el centro del campo rojiblanco. Pero a cinco minutos del final llegó el momento clave. El colegiado pitaba penalti a Verdasca por saltar en el área con el brazo sobre su rival. Santos lo lanzó y Cristian lo despejó, y cuando Pablo Pérez trató de rematar el rechace, lo despejó también. Cristian había salvado los tres puntos que Delmás cazó con su gol. Y así se lo reconoció el equipo en el abrazo colectivo que le dieron al portero cuando el árbitro señaló el final. Victoria muy necesaria para recibir la próxima semana a un Cádiz que va lanzado.


Ficha técnica:

Sporting de Gijón: Mariño; Calavera, Juan Rodríguez, Álex Pérez, Barba, Isma López; Bergantiños (Castro, 62), Rachid (Pablo Pérez, 75); Carmona (Moi Gómez, 66), Rubén García; y Michael Santos.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Delmás, Grippo, Verdasca, Ángel Martínez (Benito, 68); Zapater, Eguaras; Papunashvili, Febas (Raúl Guti, 78); Vinícius (Jesús Valentín, 88) y Borja Iglesias.

Árbitro: López Toca (Comité Cántabro). Amonestó a Rachid (27), Verdasca (85) y Eguaras (93).

Goles: 0-1, min. 67: Delmás.

Incidencias: Noche fría, con 9 grados al inicio del partido. El césped de El Molinón presentó unas excelentes condiciones. En las gradas del estadio hubo alrededor de 14.000 espectadores. Muchos menos de los habituales en horarios más decentes, pues la asistencia suele superar los 20.000.

Zapater, con Papu al fondo, celebra el tanto zaragocista

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