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Lavado de imagen (Real Zaragoza 2 – Almería 1)


El estreno como entrenador de Raúl Agné se saldó con una victoria inapelable ante un rival sin alma, que tiró del otro fútbol para tratar de llevarse algún punto de la Romareda. El pésimo arbitraje estuvo a punto de ser determinante.

El Real Zaragoza hizo bueno ayer el tópico que dice “a entrenador nuevo, victoria segura”, en una tarde que vio el resurgir del equipo maño de sus propias cenizas. Tesón, entrega, sacrificio… De todo esto y más tiró el conjunto de Agné para certificar la primera victoria siete jornadas después de la última conseguida en el presente campeonato. El entrenador puede sentirse orgulloso de su nuevo equipo, que le dio exactamente lo que él había pedido en la previa: que lucharan hasta la extenuación, que lo dieran todo. Y como el técnico había predicho, la afición llevó en volandas al equipo, tras ver que los once del león ponían toda la carne en el asador.

Agné, que arrastra una sanción de la temporada anterior que le impidió sentarse ayer en el banquillo (ni tampoco el próximo sábado en Mallorca), no hizo grandes florituras con el once inicial. Sacó a los teóricos titulares, con Ratón manteniéndose en la portería tras su gran actuación en Valladolid. Estableciendo un esquema de 4-4-2, dejó la manija del centro del campo a Zapater y Javi Ros, con Lanzarote por banda derecha y Cani por la izquierda. Y vaya partido hizo la medular. Ninguno se guardó nada. Lanzarote, protagonista de nuevo al iniciar la jugada de ambos goles zaragocistas (bendito balón parado), ayudó a Fran en defensa con una intensidad digna de alabanza. Su ímpetu le hizo acreedor de la quinta tarjeta amarilla de la temporada, por lo que habrá de cumplir ciclo en Mallorca. Baja sensible para los blanquillos.

Cani estuvo soberbio. La edad no puede esconder la clase y el talento del de Torrero, y muy pronto estuvo creando ocasiones de gol para sus compañeros. Ante un Almería que se escudaba en un juego duro, de contacto, Cani emergió desde la izquierda para desarbolar la defensa de los de Soriano, y en el minuto 2 prefirió ceder un balón a Ángel al corazón del área en lugar de rematar él mismo. El delantero se había metido en fuera de juego, algo en lo que cayó en otra ocasión generada por Cani, perdiéndose la oportunidad.

Juan Muñoz volvió a estar desaparecido en combate. Con el balón en los pies se le adivina talento, pero da la impresión de que si no recibe un pase directo, no va a entrar en juego. La única carrera que hizo hacia un balón colgado terminó con el sevillano saltando sobre un sorprendido Casto, que controló el balón a tiempo de verse coronado por el punta andaluz. En el Almería solo Fidel destilaba peligro, mientras Puertas se dedicaba a protestar al colegiado todo lo que se le ocurría, y a sacar a pasear brazos y piernas ante la presencia de los rivales. Su juego marrullero quedó en nada, pero ayudó a prender los ánimos de la grada.

La defensa estuvo más segura. Al principio Cabrera tuvo algunas de sus habituales imprecisiones en esta temporada, pero a medida que el Almería renunció al juego de toque para pasar a colgar balones, se le vio más cómodo despejando de cabeza. Sin una llegada clara en toda la primera mitad, el conjunto andaluz se sustentaba en su portero y en poco más para no dejar escapar el partido. Sin embargo, Casto no pudo estar en todas. Una falta botada por Lanzarote golpeó en la barrera y quedó muerta en el área. Tras intentar ser controlado por unos y otros, el balón salió al borde del área pequeña, adonde llegó Javi Ros como un cohete para rematarlo al fondo de las mallas. El tudelano se desquitaba así de todos los intentos de remate sin fortuna que ha probado este año.

Hasta el descanso no hubo mucho más, pues el Zaragoza se adueñó del balón para protegerse del rival. El Almería no veía modo de pasar del centro del campo con peligro, y con Fran y José Enrique cerrando sus bandas con solvencia, Quique no encontraba quien le asistiera. Ángel tuvo un mano a mano desbaratado por Casto al borde del minuto 45, que hubiera sido la puntilla. En la segunda mitad, las cosas siguieron el mismo guión. El Almería controlaba el balón en su mitad del campo, pero no hacía daño tras atravesar la medular. Edu García sustituyó a un desaparecido Juan Muñoz, y volvió a crecer un poquito más. Blanco habitual de los saques en largo de Ratón, se le adivinan maneras para componer un fútbol sencillo pero ágil, tanto en su concepción como en su ejecución.

Juan Muñoz salta sobre Casto

Juan Muñoz salta sobre Casto

Una falta sobre Ros en el centro del campo fue la antesala del segundo tanto local. Lanzarote, mientras todos esperaban un balón colgado al segundo palo, bombeó un pase directo a un solitario Ángel, que se había descolgado hacia el primero. Casto se quedó congelado pidiendo fuera de juego del ariete canario, quien tan solo tuvo que empujarla con un levísimo toque para superar al meta visitante y subir el 2-0 al marcador. Era el tercer partido consecutivo en el que Lanzarote y Ángel intentaban esta misma jugada, tras no haber conseguido perforar la portería contraria ante Elche y Valladolid.

Soriano puso todo su material ofensivo sobre el terreno de juego, pero eso no le servía de mucho, pues su equipo no era capaz de generar fútbol ofensivo, y además había sentado a Fidel, que era quien más talento había demostrado. Entonces fue cuando el colegiado, el manchego Díaz de Mera, reclamó su cuota de protagonismo. Ya había sido silbado desde la grada en más de una ocasión por su peculiar interpretación de las faltas, las jugadas que eran o no merecedoras de tarjeta, o por su insistencia en hacer permanecer a los jugadores que habían salido a la banda a ser atendidos más allá de la línea de cal, incluso con el balón parado.

Así, mientras Ximo Navarro era atendido junto al banquillo de Fernando Soriano, el Zaragoza perdió un balón junto a su área tras un mal saque de banda. Quique entró con el balón controlado y Zapater pisándole los talones, pero remató tan mal que además de no ver portería, se cayó al suelo, golpeando a Zapater con uno de sus pies en la acrobática acción. El colegiado decretó un increíble penalti (otro más, este año se regalan penaltis a los rivales del equipo maño) y amonestó a un sorprendido Zapater, que prefirió no protestar ante la posibilidad real de encontrarse con una expulsión en un momento tan caliente como ese.

Mientras la Romareda abroncaba, el propio colegiado refrenaba el lanzamiento de Quique, porque se negaba a dar entrada al terreno de juego a Navarro, ya recuperado. Por fin pudo lanzar Quique, batiendo por muy poco a un inspirado Ratón, que le adivinó la intención pero no llegó a despejar el esférico. Y ante las narices de un estoico Díaz de Mera, se montó una tangana en el interior de la portería mientras unos y otros luchaban por hacerse con el balón. Marcelo Silva y Chuli vieron posteriormente la amarilla, cuando ambos conjuntos ya se habían posicionado sobre el césped y el colegiado debió ver que ya no peligraba su integridad física.

La Romareda, consciente de que el talón de Aquiles de los suyos son los goles encajados y cómo se vienen abajo los ánimos de los futbolistas, gritó como en las mejores noches, animando a su equipo, cantando el himno, no permitiéndoles desfallecer. Y el equipo respondió, vaya si lo hizo. Solo permitió una jugada al Almería en la que se quedó encerrado en su área, pero la solventó deprisa y sin problemas. Desde el banquillo, el segundo entrenador Antonio Rodríguez hizo los dos cambios que se había reservado, para romper el ritmo del Almería. Pombo y Barrera entraron por Lanzarote y Cani, y el canterano, al que le sobraron unas pocas revoluciones en un momento tan caliente, tuvo en sus botas el gol de la sentencia.

Antes de que Díaz de Mera añadiera cinco minutos de descuento, tuvo el Almería sus dos mejores ocasiones. Juanjo remató un balón colgado buscando puerta, pero se encontró con la cabeza de José Enrique y la pelota se fue a córner. Al saque del mismo, el esférico llegó hasta el segundo palo, en donde Chuli remató a placer para encontrarse con una manopla milagrosa de Ratón, que aseguró los tres puntos para el equipo local. Al final del encuentro, ovación cerrada para los blanquillos, exultantes en el terreno de juego, y pitada bien merecida para un colegiado que estuvo a punto de hacer zozobrar una plácida victoria en el debut de Raúl Agné.

Ficha técnica:

Real Zaragoza: Ratón; Fran, Marcelo Silva, Cabrera, José Enrique; Zapater, Javi Ros; Lanzarote (Pombo, 86), Cani (Alex Barrera, 89); Ángel y Juan Muñoz (Edu García, 64).

UD Almería: Casto; Ximo Navarro (Juanjo, 83), Fran Vélez (Iván Sánchez, 68), Trujillo, Nano; Morcillo, Joaquín Fdez.; Puertas, Pozo, Fidel (Chuli, 60); y Quique Glez.

Árbitro: Díaz de Mera (Comité Castellano-manchego). Amonestó a Morcillo (30), Javi Ros (40), Ximo Navarro (45), Lanzarote (59), Fran Vélez (67), José Enrique (69), Zapater (77), Marcelo Silva (79), Chuli (79) e Iván Sánchez (83).

Goles: 1-0, min. 13: Javi Ros. 2-0, min. 67: Ángel. 2-1, min. 78: Quique Glez., de penalti.

Incidencias: Tarde soleada tras un día de niebla, con temperatura fresca, 15 grados al inicio del partido. En las gradas, alrededor de 16.000 espectadores. Césped en buen estado.

Jorge Pombo trata de superar a Morcillo ante la mirada de compañero del almeriense

Jorge Pombo trata de superar a Morcillo ante la mirada de un compañero del almeriense

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