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La realidad de Lalo (el único que da la cara)


Pues todo apunta a que la realidad nos está volviendo a dar una bofetada. Se acabaron los momentos de ilusionarnos. Se acabaron los momentos de tópicos, de fortines, de puntos de inflexión. De una vez por todas hay que asumir la situación y lo que somos en este momento. Si uno no es capaz de reconocer que tiene un problema, difícilmente puede afrontarlo. Y el problema es la realidad, la tozuda realidad.

El club de las “comisiones”

En estos momentos, por si alguien no quiere escucharlo a pesar de que se está repitiendo desde este verano, somos el 14º presupuesto de la Segunda División de la Liga Española. Por si los desmemoriados necesitan refrescar la mente, por aquí han pasado dos directores deportivos y ya no sé cuántos entrenadores y chorrocientos jugadores de los que más de la mitad ni nos acordamos. Cada año, el cada vez más paupérrimo presupuesto para fichar jugadores se ve reducido a mínimos debido a que hay que echar a los que “no valen”. No valen para jugar a fútbol con el respeto y dedicación que merece nuestro equipo. Sí valen, en cambio, para llenar las arcas de intermediarios y comisionistas sin escrúpulos.

Patrones  que no respetan este escudo

Desde que los patronos llegaron para evitar que el club desapareciera, el club deambula sin rumbo, sin alma y sin ningún tipo de ilusión. Solamente la afición, año tras año, mantiene la esperanza y el optimismo. Y cuando se descubre el enésimo engaño, el eterno fiasco de todos los años, esa esperanza y ese optimismo se tornan en rabia y desesperación. No es para menos, motivos hay para cabrearse. Y ese cabreo hay que encauzarlo y sacarlo de alguna forma. Pero dirijamos el foco al lugar adecuado, seleccionemos a quienes nos toman el pelo. A quienes les importa bien poco si nuestro asiento está sucio, o la entrada se encharca, o nos cala una gotera, a quien antepone una cuenta de resultados a exigir e imponer un sentimiento y un comportamiento respetuoso con lo que representa un escudo, a quien permite semejante anarquía interna.

Solo  Lalo ha dado la cara

Y creo, de corazón, que solamente hay una persona que, teniendo la responsabilidad de hacerlo. No solamente nos ha hablado muy claro desde el principio sino que sigue haciéndolo. Y no lo ha hecho perfecto, él mismo seguro que lo sabe. Hay decisiones en las que erró. Y posiblemente errará alguna más porque es el porcentaje que todo director deportivo debe asumir cuando ficha. Pero nadie puede decir que Lalo Arantegui, desde el primer momento, no nos ha dicho directamente a la cara dónde estamos.

Clarito como el agua y sin esconderse

Eso sí, también nos ha dicho quiénes somos. Y esa es la dicotomía. Eso es lo que tenemos que aprender a distinguir. Parecerá un tópico pero no lo es; es el ABC de cualquier empresa que tengamos que llevar a cabo en la vida: quiénes somos, dónde estamos, de dónde venimos, a dónde vamos. Las cuatro cosas. No me vale la visión parcial de los patronos ni la ceguera facilona y permitida de los perros de paja y testaferros de Agapito.

Traicionados por ¿salvadores?

Tenemos que ser capaces de ver las cosas claras y separar el grano de la paja. No es cuestión de fe tampoco. La fe es difícil de pedir tras cinco años de fiascos y fracasos. Es cuestión de sentido común y de supervivencia. Mientras unos compran estaciones de esquí y niegan invertir en algo que solo quieren para especular (y cuanto más depreciado esté, más pingües serán los márgenes), mientras la mayoría se esconde porque la plebe no merece las explicaciones del señorito y, sobre todo, solo engañan ya a los papanatas y meapilas de turno, mientras los señores patronos se enzarzan sin pudor en guerras políticas con nuestro club como arma arrojadiza, solo podemos aferrarnos a dos cosas.

La afición y los jugadores nuestra única tabla (los que quedan)

Una, la que nunca debemos perder, es la ilusión de que llegue el partido del Real Zaragoza y ganar. Porque, por mucho que reneguemos y por muchos disgustos que nos den, sé de sobras que todos tenemos un hueco en el corazón que lo desea con todas sus fuerzas. La otra es apoyar a quien nos mira a la cara y nos dice la verdad, por amarga que sea. Aunque sólo sea por tener la rasmia y el coraje de tomar el timón cuando lo fácil sería tirarse al mar. Y a éste sí, a éste pedirle, sugerirle, insistirle en lo que queremos.

La afición es FUNDAMENTAL

Y sólo queremos que insufle en los jugadores, en los que al final nos van a alegrar (o no) el día, el calor necesario. Que les diga cómo deben comportarse, que corte las gilipolleces del fútbol moderno, que consiga que 15 de ellos quieran seguir para compartir con nosotros la ilusión por volver. En pocas palabras, que consiga ser “impermeable” con nuestra ayuda y convierta una plantilla y un entrenador de 2ªB en la base de un equipo preparado para intentar ser de primera.

Fundación o “Fundición” , debacle segura.

Se puede. Ya lo hizo. Y somos el Real Zaragoza. No es fácil, venimos de cinco años de debacle en la gestión deportiva y social. Estamos en el puesto que estamos, con las limitaciones que todos conocemos pero no podemos tirar la toalla ni quemar las naves porque son estas las que nos tienen que llevar al puerto que sea.

Como siempre,o nosotros o la ruina

Y solo de esta forma, arañando cualquier punto que nos permita subir un puesto y tener unas decenas de miles de euros más para el año siguiente, o dejando que lo que tenemos aprenda, aunque sea a base de golpes, o explicando de la manera que sea que esto no es la PlayStation, conseguiremos quedarnos con algo. No estamos para más “déjà vu”, son muy caros y no hay presupuesto. Con lo que tenemos hasta donde sea, aunque sea el fin. O eso o nos borramos, que ya lo dudo… Yo ya no miro más allá del próximo partido. Y espero ganarlo, como siempre.

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