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Hundidos (R. Zaragoza 0 – Osasuna 1)


La afición de La Romareda empieza a vivir encerrada en una pesadilla cíclica que se repite jornada tras jornada. Ve como su equipo es incapaz de crear juego, ve un enorme abismo en el centro del campo donde solo se posicionan camisetas rivales, y ve que desde el banquillo no solo no hay ideas que arreglen esto, sino que aún peor, surgen decisiones que estropean lo poco que funciona. Y ayer la paciencia se agotó de manera generalizada.

Porque el partido de ayer no era uno más, era contra el rival histórico, contra el que no quieres perder nunca, pero mucho menos en casa. Y eso que Osasuna venía mermado por las bajas y salió a jugar con varios miembros de su cantera. Pero Enrique Martín vino con la lección aprendida, y supo cómo ganarle la partida a Ranko Popovic sin sufrir un gran desgaste. Tres centrales secaron y desquiciaron a un Ángel que anhelaba el balón, pero que no lo tuvo en todo el partido.

Como es costumbre, el equipo maño no duró compacto ni cinco minutos. Se rompió por el medio, con Wilk y Dorca atraídos hacia la línea defensiva. Ni las novedades de Vallejo en el centro de la defensa, Freddy en la banda derecha y Aria en la media punta ayudaron al equipo. La salida del balón se dividía entre los laterales y sus pobres intentos de subir la banda, y la más recurrente de todas: balón a Cabrera, y patadón y tentetieso. Freddy y Jaime se estrellaban contra la defensa rojilla, y el centro del campo era dominio navarro.

 

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A Osasuna le bastó con rascar en la superficie para llevarse los tres puntos. Nino avisó con un fuerte disparo que se colaba pegado al poste, y que esta vez sí supo atajar Bono. Pero en otro ejemplo del tremendo despiste que anida sobre este Zaragoza, y tras desperdiciar un córner a favor, los navarros montaron una contra que al final se convirtió en un ataque estático. Los errores en los despejes de Rico y Cabrera permitían nuevas oportunidades al ataque rojillo, y finalmente el balón le cayó a Nino en mitad del área, desde donde batió a Bono con la eficacia de la que careció el Zaragoza.

Y allí se acabó el partido, pese a que quedaban 61 minutos por delante. Osasuna se pertrechó, impidió a Vallejo generar juego, y Cabrera se aburrió de dar pelotazos sin ningún destino, para desesperación de los jugadores de ataque. Dorca está pidiendo a gritos ración de banquillo, Wilk persigue todos los balones pero luego no sabe qué hacer con ellos cuando los tiene entre sus pies. Aria necesita recibir para poder generar, pero cuando bascula a buscarlos en banda no encuentra salida, y no tiene fortaleza para cuerpear en un fútbol físico y exigente.

El descanso trajo un runrún ya conocido en la grada, y a Erik Morán acelerando su calentamiento. Salió de inicio por Dorca, y por fin se vio algo distinto. De repente Freddy y Jaime recibían balones por abajo, Aria empezaba a combinar, y a Ángel se le iluminó la cara pensando en que por fin podría pillar alguna ocasión. Osasuna puso a jugar a sus recambios más físicos, tratando de asfixiar la creación que proponía Morán. Pero el golpe de gracia lo dio el propio Popovic. En una decisión que acabó matando al equipo, dio entrada a Ortuño retirando a Aria en su mejor momento. Y para rematar, Ortuño sería el delantero y Ángel bajaba a la media punta.

 

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De un plumazo se terminó todo. Ortuño, recambio fijo para Popovic como revulsivo, demostró que a día de hoy resta más de lo que aporta. Apenas disputó balones por alto, y los pocos que tocaba no los jugaba con criterio, como si no le importara dónde cayeran. La única ocasión que tuvo la tiró al cuerpo de Nauzet. El resto del tiempo, iba andando por el campo, como si la cosa no fuera con él. Ángel se veía superado una y otra vez en la media punta, y su frustración se tradujo en un rifirrafe con un rival que supuso una amarilla para cada uno. También Wilk se cargaba con otra amarilla, fruto de una dura entrada.

El partido entró en una fase rara, en la que Osasuna no quería el balón, pero si lo cogía no le costaba nada bailar al Zaragoza con rondos en cualquier parte del césped. Incluso de vez en cuando se permitían el lujo de rondar la puerta de Bono, quien estuvo muy seguro el resto del encuentro tras el gol encajado. Popovic retiró a Ángel en medio de una bronca monumental de la grada, dando entrada a Jorge Díaz, e intentando tal vez que el delantero no se fuera a los vestuarios antes de tiempo. Eso supuso la incorporación de Freddy a la media punta.

Con un despropósito en el dibujo del ataque maño y sin ningún delantero puro (Ortuño deja muy claro con sus acciones que no lo es), Freddy fue junto a Jaime quien más ganas le puso, y con más corazón que cabeza se buscaba el empate. Las ocasiones, sin embargo, brillaban por su ausencia. Freddy desperdiciaba oportunidades de crear peligro porque el balón le venía constantemente a su pierna derecha, y de momento no tiene confianza en centrar o disparar con ella. Al final Wilk fue el que encontró la expulsión tras ver una segunda amarilla que buscaba dueño desde hace rato. Tal vez eso permita que el público vea disputar a Diamanka sus primeros minutos oficiales como blanquillo ante el Lugo.

La Romareda no aguantó mucho más. Los gritos de “Ranko, vete ya” que asomaron tímidamente el día del Córdoba se convirtieron en clamor en varios momentos del encuentro, sobre todo cerca del final del mismo.Su desastrosa gestión de una plantilla que da para mucho más que para estar al borde del descenso deberían suponer su cese fulminante, pero ni la directiva está por la labor (echaron al anterior entrenador con excusas para sentar en su lugar a uno que no sabe por dónde le da el aire, ni trabaja los fundamentos más básicos del fútbol con sus pupilos), ni parece que él vaya a dimitir. Con la exigencia única del ascenso no hay que esperar más para tomar medidas, porque Popovic ha demostrado su incapacidad de manera reiterada. Y Osasuna, líder, sin demostrar nada ayer. Bueno, nada no. Orden, trabajo, esfuerzo, sacrificio, y saber jugar con y sin balón. De todo eso carece el Real Zaragoza hoy por hoy, y este entrenador no se lo va a dar, porque fue él quien se lo quitó.

 

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Ficha técnica:

Real Zaragoza: Bono; Marc Bertrán, Vallejo, Cabrera, Rico; Dorca (Erik Morán, min.46), Wilk ; Jaime, Aria (Ortuño, min.60), Hinestroza; y Ángel (Jorge Díaz, min.71).

C.A. Osasuna: Nauzet; Miguel Flaño, Tano, Unai García, Javier Flaño; Oier, José García (Merino, min.53), Torres, Maikel (Olavide, min.60); Nino y Álex (Kenan Kodro, min.63).

Goles: 0-1. min.29. Nino.

Árbitro: Valdés Aller, del Comité Castellano-leonés. Expulsó por doble amonestación al zaragocista Wilk. Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Erik Morán y Ángel y a los visitantes Kenan Kodro, Javier Flaño, Torres, Maikel y Olavide.

Incidencias: partido correspondiente a la quinta jornada de la Liga Adelante disputado en el estadio de La Romareda de Zaragoza ante unos 15.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio solidario por los refugiados.

 

CLASIFICACIÓN

 

1 12 5 4 0 1 7 3 4
2 10 5 3 1 1 6 4 2
3 10 5 3 1 1 6 4 2
4 9 5 2 3 0 11 7 4
5 9 5 3 0 2 6 4 2
6 9 5 2 3 0 5 3 2
7 9 5 3 0 2 9 8 1
8 9 5 3 0 2 5 6 -1
9 7 5 2 1 2 8 7 1
10 7 5 2 1 2 5 5 0
11 7 5 2 1 2 5 6 -1
12 6 5 2 0 3 5 3 2
13 6 5 1 3 1 6 6 0
14 6 5 2 0 3 5 5 0
15 6 5 1 3 1 6 7 -1
16 6 5 2 0 3 7 9 -2
17 5 5 1 2 2 7 7 0
18 5 5 1 2 2 5 6 -1
19 4 5 1 1 3 7 11 -4
20 4 5 1 1 3 2 6 -4
21 3 5 0 3 2 5 8 -3
22 3 5 1 0 4 3 6 -3
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