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El Domingo contra el Lugo el enésimo sitio al Real Zaragoza


Posiblemente estemos viviendo el quinto o sexto déjà vu de las últimas temporadas. De manera consecutiva además. Estamos cansados, agotados, hartos de las mismas palabras, de búsquedas de puntos de inflexión, de defensas de fortines asaltados una y otra vez, de ir al campo o poner la tele sin saber qué te vas a encontrar ese día, de cambios anímicos entre una semana y otra más acentuados que los ya de por sí típicos y habituales, de tener la sensación de que nada de lo que se hace es lo normal, que todo se hace mal, que nada sale bien,… Agotador. Extenuante. Y encima aún estamos en febrero. Y ya no sabemos siquiera si eso es bueno o es malo, no sabemos si se nos va a hacer largo o corto, si subimos para abajo o bajamos hacia arriba.

Justos por pecadores

Es mucho desgaste. Cierto. Y empezamos a arremeter contra todo y contra nadie a la vez. Los que ahora están se van a llevar el “premio” que debieron llevarse los anteriores. Injustamente a todas luces pero… como son los que están ¿no? Será cruel, pero más cruel y más injusto es lo que estamos padeciendo los aficionados. Otra paradoja más en esta realidad esquizoide donde lo injusto supera los límites de la cordura. Pero sabíamos, desde que el Real Zaragoza perdió su categoría histórica por última vez, que esta vez no iba a ser como las anteriores, que esta vez íbamos a tardar en volver. Nos lo recordó Tebas, con su cínico aire de defensor de los mesurados y honrados. Pero no hacía falta que lo hiciera porque lo sabíamos. ¿O hay alguien que no?

Completamente asediados

Y la profecía se está cumpliendo. Y Pitarch busca la puntilla. De nuevo la larga sombra del centollo gallego vuelve, de la mano del amancebado y, por desgracia para ellos, oscense, se cierne sobre nosotros amenazante. Nadie nos ayuda, no hay refuerzos, estamos solos, cansados, con una epidemia de pesimismo extendiéndose por nuestros dominios, con pocos o nulos alimentos con los que nutrir nuestro ánimo. Estamos sitiados y el domingo volverán a atacarnos para, sin piedad, llevarse un botín más en este asedio al que no se le ve fin.

Pero los zaragocistas de verdad no SE RINDEN

Pero Zaragoza no se rinde. La reducirán a polvo: de sus históricas casas no quedará ladrillo sobre ladrillo; caerán sus cien templos; su suelo abrirase vomitando llamas; y lanzados al aire los cimientos, caerán las tejas al fondo de los pozos; pero entre los escombros y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde.

Un partido que puede definir todo

Y esta vez tenemos que tomárnoslo como algo más que palabras, como algo más que una arenga previa al partido para levantar el ánimo. Porque el ánimo no lo tenemos que perder ya en ningún partido. De nuevo, por enésima vez, tendremos que demostrar el carácter aragonés, el de los fieles aficionados del Primer Equipo de Aragón. Si lo de los demás son palabras que nos suenan huecas y nos cansa sufrirlas, demostremos cómo se hace de verdad. No nos rindamos y preparémonos para resistir, para contraatacar, para echar a los invasores de nuestra casa, a mostrarles que nos han menospreciado, que estamos vivos y somos inmortales, que nunca moriremos y que, después de siglos de historia, no seremos nosotros los últimos en contarlo.

Todos a luchar junto al R.Zaragoza

Podemos hacer esto o rendirnos. ¿Debemos apretar los dientes y cerrar los ojos ante cualquier cosa que veamos o mirar hacia otro lado lamentando nuestra suerte y la maldita mano de quien nos ha llevado hasta aquí?. ¿Esperaremos refuerzos o luchar con lo que queda de tropa?. ¿Queremos animar al soldado herido que empuña el arma o alabar al poderoso enemigo por su fuerza?. Podemos ser cobardes o rebeldes. ¿Nos mofaremos de los nuestros o insuflarles el arrojo necesario?. ¿Intentaremos cambiar el pasado o forzar un futuro?. En la mano de cada uno está. Todo será lícito, todo el mundo tiene su razón y su motivo para obrar como desee. Nadie le reprochará nada si se vence. Menos aún, irremediablemente, si se muere. Y hay vida, mucha vida aún. Llevamos toda la semana debatiendo. Cuando se debate, es que hay algo por lo que hacerlo.

Y ganar esta guerra

Así que señores, señoras, niños y niñas… a los cañones, que hacemos falta todos. Y demostremos a nuestros soldados lo que somos y que, lo hagan como lo hagan, son nuestros soldados y nosotros su retaguardia más fiel y valiente. De nada nos sirvió nunca lo contrario, hagamos memoria. Ningún ambiente enrarecido y negativo sirvió para lograr los objetivos que todos deseamos. Solo las grandes noches, los ambientes de zaragocismo a ultranza, nos sirvieron para sentirnos orgullosos de nosotros mismos y de conseguir volver a casa sanos y salvos, a veces, u orgullosos de nuestra labor, siempre.
A por todas, veamos lo que veamos, bueno, malo o regular. Pero de verdad, no vale capitular en la primera andanada. Hay que resistir toda la batalla. Una detrás de otra.

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