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Cumpleaños infeliz


La derrota del Real Zaragoza ante el Sevilla Atlético en la noche del 85º aniversario del club aragonés puede entrar en los anales zaragocistas como uno de los peores partidos de su historia, superando incluso el infausto partido ante la Llagostera que cerró la pasada temporada.

Había anoche una sensación extraña en la grada de la Romareda en la previa del partido. Pese al tifo preparado en el fondo norte para festejar el 85 cumpleaños del Real Zaragoza, el sentir general es que el cuerpo no estaba para fiestas, recordando la última derrota sufrida in extremis en Córdoba. Agné, en el primero de sus dos partidos de sanción, cambió el dibujo para dar minutos de descanso a Cani. Sin el de Torrero, el equipo salía con un 4-4-2, con Edu García en el lugar del lesionado Xumetra y Dongou acompañando a Ángel en punta. La Romareda no esperó a que comenzara el partido para hacer saber a Agné lo que pensaba de él, pues su nombre fue ampliamente abucheado cuando lo nombró el speaker tras repasar su alineación.

Cuarenta y cinco minutos después, la pitada se repetía, pero no iba dirigida solo al técnico aragonés. Jugadores y directiva se llevaron también su ración. Porque la primera parte del Real Zaragoza fue lo más patético que se ha visto la Romareda. Así, sin paliativos. Este equipo solo sabe jugar teniendo a un media punta que conecte a los hombres de ataque, y Agné no pensó en poner a Barrera, Edu Bedia o Pombo en lugar de Cani, de modo que su equipo se dedicó a dar un pelotazo en largo tras otro, para estupor de la afición.

A Barrera no se le han dado minutos suficientes y ha perdido toda su confianza, por lo que es comprensible que no se vea como solución para dar descanso a Cani. Edu Bedia tan solo ha tenido dos oportunidades, y habitualmente ha estado más tiempo en banda que por el medio. Y es una incógnita el por qué Agné sigue sin contar con Pombo, posiblemente el mejor jugador que el equipo ha tenido en todo el año en esa posición, por encima del propio Cani. Por lo visto a Agné no le gustó su actitud en un entrenamiento (sí, en UN entrenamiento), y no ha vuelto a contar con él.

Edu García celebra su gol. Es uno de los pocos que siente los colores y lo demuestra, aunque a veces le falte técnica

Mientras tanto, el Sevilla Atlético le pintaba la cara al Zaragoza. No solo le daba un baño en cuanto a posesión de balón, pero es que además lo trataba mucho mejor en todos los aspectos. Con soltura y desparpajo, el filial sevillista hacía una presión ordenada y constante que desquició a la línea defensiva. Cuando tocaba atacar, en lugar de buscar un solo referente como suele hacer el Zaragoza (Cani principalmente, habida cuenta de que Agné se cargó a Erik Morán porque no lo consideraba necesario para su estilo de juego), era todo el equipo el que se prestaba a combinar, con orden y sentido común, buscando espacios en el mermado centro del campo local.

Tras el gol de Marc Gual (bueno, más que gol, golazo, porque vaya jugada se sacó el Sevilla Atl. de la chistera), el equipo dirigido por Diego Martínez defendía con un 4-1-4-1 tan bien dibujado que daba la impresión de estar viendo un futbolín. Mientras tanto, el Zaragoza cambiaba de dibujo en un intento desesperado de dar con la tecla, esperando que sonara la flauta. Pero si eso no se trabaja, y da la impresión de que Agné no lo hace, poco resultado va a dar. Con la retirada de Dongou y la entrada de Cani, Cabrera se fue a la banda izquierda (ya que José Enrique no subía nada al ataque) y el Zaragoza cerraba con tres defensas. Eso mató a Feltscher, que tenía que estar por la derecha en línea de retaguardia, pero subía al ataque hasta la línea de fondo.

La lógica salida del venezolano permitió el debut de Raí, todo un soplo de aire fresco como en el pasado lo fueron otros canteranos. Ninguno de ellos ha ido teniendo continuidad, pero el caso de Raí puede ser distinto (¿a alguien le sorprendería que en el futuro sea el próximo Vallejo o Diego Rico, el canterano que se vende por una millonada para “salvar al equipo”?). Su remate al larguero cuando el marcador estaba empatado a 1 hubiera merecido un mejor destino, pero la verdad es que el Zaragoza poco hizo por ganar el partido anoche. Edu García fue el que se puso de lateral derecho cuando el Zaragoza volvió al consabido 4-2-3-1, pero el esquema, sin corazón, no sirve de nada.

Por fin debutó Raí, y ese hecho fue lo mejor del partido

Y es que este Real Zaragoza huele muy mal. Con una plantilla para pasar la temporada de sobra y no tener que sufrir, se han tomado dos pésimas decisiones a la hora de escoger a su entrenador. Y la mala faena de Luis Milla y de Raúl Agné está dando unos frutos demasiado amargos. Porque no solo Barrera ha perdido la confianza en sí mismo. Muchos otros jugadores son la sombra de lo que fueron. Han perdido el poso futbolístico, todo se intenta hacer con demasiadas prisas, se intenta jugar de un modo demasiado directo y no hay creación de juego. La defensa es un campo de minas, y da igual a qué portero se ponga, los goles siguen cayendo. La desidia de la defensa en el segundo gol de ayer, en el descuento, es para sentarlos a todos tres jornadas.

Tras el final del partido visto ayer no es que se le quede al aficionado cara de tonto. Es que no quedan más ganas de seguir a este equipo. Es que no cabe en la cabeza que después de que el equipo rival se quede sin portero, y con todo el descuento por delante, no se tire ni una sola vez a portería para probar a un chaval del juvenil sevillista que se había puesto los guantes. No contentos con no tirar, apenas con un minuto de juego real disputado tras los tres minutos perdidos por Ondoa tras ver la tarjeta roja, Marcelo Silva se autoexpulsa con una entrada tan salvaje como innecesaria, cuya falta provoca el gol de la victoria sevillista tras el error de Saja y la desconexión de la defensa.

La 2ª B es una realidad. Ya no vale pensar en que con cuatro equipos peores que nosotros al final de la campaña nos salvamos, porque no se ven cuatro equipos peores que nosotros. Cómo luchan, muerden y pelean los que están abajo. Y nosotros, los aficionados, sabemos que el Real Zaragoza no va a ser capaz de luchar, morder y pelear así. Esto parece cada vez más la crónica de una muerte anunciada, y va a ser muy, pero que muy dolorosa.

Una imagen que vale más que mil palabras. ¿Hasta cuándo tendremos que aguantar esto?

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