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Con la miel en los labios (Real Zaragoza 1 – Lugo 1)


Noche cruel en la Romareda, que fue testigo de cómo dos puntos se escapaban en los instantes finales del encuentro ante el Lugo merced al empate conseguido por Fede Vico. Se vio a un mejor Real Zaragoza, bregador y voluntarioso, pero la falta de gol sigue condenando a un equipo perdido en la zona media de la tabla.

Una jornada menos, una oportunidad perdida más. El Real Zaragoza sigue sin conocer la victoria en lo que se lleva de 2017, y pese a que es una liga muy igualada y una concatenación de victorias puede impulsar a cualquier equipo hacia la zona alta, el conjunto entrenado por Raúl Agné no acaba de dar con la tecla. El técnico aragonés echó toda la carne en el asador con una alineación que trataba de cerrar la defensa y generar algo de juego creativo. Con Irureta en la portería pese a la llegada de Sebastián Saja, Agné situó a Alberto Zapater como lateral derecho y a Cabrera en la banda opuesta, colocando a Silva y Valentín en el centro de la defensa. Erik Morán y Javi Ros se situaron en el centro del campo, y el juego fue mucho más fluido e imaginativo que en las jornadas precedentes. Los demás fueron los esperados, con un Cani mucho más acertado y resolutivo, pero con Ángel en evidente crisis. No se le puede negar al delantero canario todo el trabajo que hace para su equipo, pero tras fallar la mejor ocasión del equipo maño se acabó enzarzando en los minutos finales con Sergio Gil, pudiendo haberle costado la expulsión.

El Lugo es un equipo muy ordenado, y acostumbrado a pescar lejos del Anxo Carro. Sabe esperar su momento en los partidos, y aunque parece que no está muy metido en el encuentro, es muy capaz de sacar provecho de los errores del rival. A Luis César Sampedro no le tembló la mano a la hora de alinear a Sergio Gil como titular ante su ex equipo. El canterano, que pasó en pocas semanas de héroe a villano para la grada zaragocista, supo aguantar el chaparrón de pitos que le caía encima cada vez que tocaba el balón, e incluso se ofrecía constantemente para entrar en juego todo lo que pudiera. No acabó siendo decisivo para su equipo, pero en una jornada tan crispada en la Romareda como la de ayer, fue otro elemento más de un cóctel de emociones. El encuentro se fue desarrollando a velocidad de crucero, con un Zaragoza que presionaba la salida de balón rival desde muy arriba, y un Lugo que hacía correr el balón buscando cualquier resquicio en la defensa local.

Las primeras ocasiones fueron locales. Un pase largo a la banda derecha cayó en pies de Xumetra, quien se plantó en el área y disparó cerca de la escuadra izquierda, bien cubierta por José Juan. En el minuto 12, en un ataque en estático, el balón le llegó a Javi Ros al borde del área, y con un golpeo preciso dejó a Ángel solo ante José Juan. Mientras el guardameta se lanzaba al suelo esperando cubrir el espacio, Ángel remató sin levantar la cabeza, estrellando el esférico en el pecho del portero, cuando levantarlo hubiera sido lo más acertado. Con el paso de los minutos, las ocasiones se fueron equilibrando. Tras una salida en falso de Zapater, el Lugo aprovechó el espacio y Pedraza cedió a Joselu para que batiera a Irureta, pero el auxiliar consideró que se encontraba en fuera de juego. Campillo dispuso de dos ocasiones claras antes del descanso, pero la falta de puntería e Irureta impidieron la ventaja visitante.

Javi Ros volvió al once inicial, cuajando una destacada actuación

En la segunda mitad se igualaron las fuerzas y las defensas prevalecieron contra los ataques, de manera que el balón corría de área a área sin descanso, pero también sin acierto. Ninguno de los dos equipos era capaz de crear claras ocasiones de manera continuada, pero el peligro rondaba ambas porterías. Con el ataque maño un poco atascado, Agné dio entrada a Xiscu por Xumetra, y el cambio de banda de Edu García propició una carambola. Con Javi Ros cubriendo la banda derecha momentáneamente, el central Miquel perdió el balón tratando de salir con prisas desde atrás. El de Tudela robó el esférico y galopó hasta el borde del área, donde levantó la cabeza y se encontró con tres compañeros esperando el remate. Escogió a Cani, que entraba por el centro, y el de Torrero agradeció el pase con un magnífico chut que enterró el balón en la escuadra de José Juan. El partido se ponía de cara con media hora por disputarse todavía.

Sin embargo, el equipo no supo crear otra ocasión clara en todo ese tiempo, por lo que dependía de mantener su puerta a cero para aguantar la victoria. Agné trató de dar empuje a la zona alta con sus cambios, sustituyendo a un cansado Cani por el debutante Edu Bedia. Pese a dejar algún buen detalle sobre el césped, Bedia escoró demasiado a banda izquierda, donde se produjo un atasco entre él y Xiscu, lo que impidió generar nuevas ocasiones. En el tramo final del encuentro Álex Barrera suplió a Javi Ros, pero ni su entrega ni su trabajo fueron el mismo. Por su parte, Luis César armaba también a su delantera con todo lo que tenía en el banquillo. Pablo Caballero, Fede Vico y Yelko Pino saltaron al verde de la Romareda tratando de buscar el empate. Curiosamente, su mejor ocasión fue para el central Marcelo, quien en una jugada en la que se sumó al ataque se encontró solo ante Irureta, al que trató de batir a bocajarro. Pero el vasco sacó una buena mano que detuvo el envite y salvó los muebles… momentáneamente.

En los minutos finales, un Ángel muy cansado y enfadado, harto de ser el saco de los golpes de la defensa lucense (apenas amonestada por ello), no se aguantó más y se revolvió tras un encontronazo con Sergio Gil. El medio del Lugo trató de inhibirse pero Ángel le buscó y le empezó a dar empujones en las mismas narices del árbitro, que no tuvo más remedio que mostrarle la amarilla. Pese a que sus compañeros trataban de alejarle, Ángel seguía insistiendo en ir a buscar a Sergio Gil, lo que le pudo costar caro. El partido se puso entonces duro de verdad, con todos los jugadores entrando al choque en la disputa del balón. En el minuto 91, un balón que Cabrera despejó a banda fue servido para Yelko Pino, quien lo condujo aguantando las tarascadas de Erik Morán y Barrera, y cuando Marcelo Silva abandonó su posición para tratar de frenarle, Pino pasó el balón a Fede Vico, quien levantó la cabeza, vio el enorme hueco dejado por Silva, y cruzó un izquierdazo desde fuera del área a la base del poste, lejos de la estirada de Irureta. Jarro de agua fría para toda la Romareda, especialmente para Raúl Agné y Narcís Julià, que sienten cómo se desintegra el suelo bajo sus pies.

Ficha técnica:

Real Zaragoza: Irureta; Zapater, Marcelo Silva, Jesús Valentín, Cabrera; Morán, Javi Ros (Alex Barrera, 83); Xumetra (Xiscu, 58), Cani (Edu Bedia, 70), Edu García; y Ángel.

CD Lugo: José Juan; Calavera, Marcelo Djaló, Miquel, Leuko; Seoane (Yelko Pino, 81), Sergio Gil; Iriome (Fede Vico, 75), Campillo, Pedraza (Caballero, 66); y Joselu.

Árbitro: De la Fuente Ramos (Comité Castellano-Leonés). Amonestó a Marcelo Djaló (21), Irureta (54), Seoane (67) y Ángel (86).

Goles: 1-0, min. 59: Cani. 1-1, min. 91: Fede Vico.

Incidencias: Noche fría en Zaragoza, con 10 grados y algo de viento. El césped presentó buen aspecto. En las gradas de La Romareda, algo más de 14.000 espectadores. En el palco estuvo el exjugador del Real Zaragoza Jesús Vallejo, ahora en el Eintrach Franckfurt. Hubo pañolada en la grada en el minuto 32 en protesta por la marcha del equipo. Antes del partido, alrededor de 400 seguidores protestaron fuera del estadio, tras llegar juntos desde la Plaza de San Francisco.

Sergio Gil en pugna con Alberto Zapater

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